El formulario rápido, paso a paso, con lo que decide cada campo después.
El inmueble del ejemplo — un piso en Calle Alcalá 42 — se dio de alta siguiendo exactamente estos pasos. En las capturas verás zonas difuminadas: son datos de una agencia real.
Botón negro arriba a la derecha, «Agregar Propiedad». No hay otro sitio.

Se abre un diálogo con cuatro tarjetas. Esta guía cubre la primera, que es la que se usa el 95 % de las veces.

Al pulsar cualquiera de las cuatro, el inmueble ya queda empezado. Si te equivocas de tarjeta y cierras, no desaparece: te espera como borrador en Contactos › Borradores, o como promoción sin nombre en Propiedades › Promociones.
Se empieza por la dirección a propósito: de ella salen el municipio, el barrio, el código postal y las coordenadas, y de esas salen los emparejamientos con las demandas.

Cinco a la vista y cuatro más detrás de «Más». El tipo condiciona qué campos verás en el paso 3: un garaje no pregunta por habitaciones.

Escribe la dirección y elige una de la lista. No la teclees entera y sigas: si no seleccionas una sugerencia, el inmueble se queda sin coordenadas y no entra en ningún emparejamiento por zona.

Al elegir la sugerencia se completan código postal, núcleo, provincia y municipio. Tú solo tienes que añadir planta, puerta y, si lo hay, bloque o escalera.


Es el punto donde más gente se atasca. Merece la pena entenderlo una vez.
Si las coordenadas caen dentro de varias zonas que se solapan, el sistema pregunta a cuál pertenece el inmueble y marca la más específica como recomendada.

También puedes cambiarlo a mano. El desplegable lista los barrios que ya tiene tu cuenta para ese municipio, y arriba del todo está «(ninguno)», que es una respuesta legítima: hay inmuebles que sencillamente no están en ningún barrio con nombre.


Precio, venta o alquiler, subtipo, propietario y agente. Son los cinco datos que hacen que el inmueble sea buscable.

Dentro de «Piso» hay ocho subtipos. Es lo que después distingue un ático de un bajo en los portales y en los filtros.

Busca por nombre, email, teléfono o DNI sobre los contactos que ya tienes. Si no existe, «Agregar» lo crea sin salir del formulario. Se pueden poner varios: un piso heredado entre tres hermanos son tres propietarios.


Habitaciones, baños, superficies, año y estado. Nada de esto es obligatorio para guardar, pero un inmueble sin metros no aparece en casi ninguna búsqueda.

La construida incluye tabiques y parte de zonas comunes; la útil es lo que se pisa. Los portales piden la construida. Pon las dos si las tienes: la valoración usa ambas.

El último «Siguiente» guarda todo de una vez y te lleva a la ficha. Antes de que la veas, aparece esto.

Cerrar el modal equivale a «no crear ninguna tarea», y así te lo dice. No pasa nada por cerrarlo.

A partir de aquí el inmueble ya existe y ya empareja. El 59 % y la barra de arriba te dicen qué falta: fotos, encargo firmado, certificado energético.
Pulsas el micro y describes el piso en voz alta. La IA saca dirección, tipo, habitaciones, baños, precio y características, y te deja el formulario relleno para revisar. Ahorra unos diez minutos por captación.

Arrastra el PDF, DOC, DOCX, JPG o PNG que te hayan pasado. Hasta cuatro archivos de 10 MB, y puedes ir añadiéndolos de uno en uno.

Para obra nueva. Primero se crea la promoción — ubicación, fase de construcción, equipamiento comunitario, imágenes — y después se le cuelgan las unidades desde la pestaña Unidades. Se publica en Idealista como conjunto.

Falta la calle, el código postal o el municipio. El aviso sale arriba a la derecha y se va solo.
Abre «Detalles de la ubicación»: el campo que falta está ahí dentro.
Ese barrio nunca se ha dibujado en tu cuenta.
Dibújalo, cámbialo, o pon «(ninguno)».
El polígono existe pero el pin cae fuera.
Casi siempre el barrio elegido no es el correcto. Cámbialo antes de redibujar.
Se tecleó la dirección sin elegir sugerencia: no hay coordenadas.
Abre la ficha, vuelve a escribir la calle y esta vez selecciona de la lista.
Se abrió «Agregar Propiedad» y se cerró a medias.
Están en Contactos › Borradores: los terminas o los borras.